Desde un lado positivo y con camaradería
El miércoles 21 de marzo se llevó a cabo en el teatro Monteviejo una rueda de notas con bandas y artistas que sorprendieron a quien escribe estas líneas, no solo por las vivencias y/o anécdotas de cada uno, sino por la constante referencia a la camaradería y la buena onda que han mostrado a lo largo de la tarde.
Unos minutos después de haber entrado al lugar me tope con la persona encargada de llevarme hacia la primera banda a entrevistar: Seda Carmin. La banda de Lugano se mostró muy contenta y expectante por la presentación en La Trastienda Samsung de Flashe, su nuevo disco. “Toda la expectativa está ahí, en esa fecha. Venimos tocando un par de temas pero la mayoría va a ser la primera vez que los toquemos” aseguraba Analia Boccomino, líder y vocalista de la banda. A su vez, el bajista expresó su alegría por haber encontrado “una madurez musical que permitió que el disco fuera un poco más desarrollado que el anterior y que, sumado con la enorme producción y equipo de trabajo, dieron sus frutos”.

Seda Carmín viene tocando hace muchos años y los integrantes recuerdan el momento del despunte musical: “En el año 2006 fuimos al programa Day trip (Rock’n Pop) a cantar temas de Pappo y Luciano (Napolitano) de jurado, entre muchos finalistas, nos eligió a nosotros. Ya ese paso fue darnos cuenta que estábamos para mucho más”.
Ya cerrando la entrevista, la banda nos habló de la experiencia de tocar en Obras (apertura del show de La Beriso): “Si bien sentís un poco de miedo, eso deviene de las ganas que tenes de salir y romperla. Es diferente verlo de abajo que verlo de arriba, es enorme”; y la camaradería y “la importancia de que gente como Pity de Intoxicados o Rolo de La Beriso colaboren con nuestras canciones y tengan buena onda con la banda”.
A la misma camaradería iba a hacer referencia Luciano, líder de Eneas & Los Keeper, en la entrevista realizada: “Conocer a los chicos de El Bordo se dio muy naturalmente gracias a un evento de Rock´n Pop en el que toque con mi banda punk y a Ale Kurz (que ese dia estaba de jurado) le copó muchísimo. Agradezco cuando pasan estas cosas y considero muy importante la camaradería entre bandas mas allá de si hay o no algún tipo de resentimiento”. El cantautor de Avellaneda se ríe ante la pregunta de cómo se pasa del punk rock -de cuando era más joven- al country de ahora y suelta un simpático “siendo muy rebelde y teniendo padres separados”. Toca desde los 11 años y junto con Los Keeper, encontró su rumbo en este género, pero ojo, no se queda ahí: “Yo hago country nacional, pero no country country, sino un country con estilo propio, que digas es muy Eneas”.

Respecto de sus compañeros comenta que fue mutando y terminó asentándose una banda que “es un dream team y un excelente grupo humano, que es lo más importante”. A lo largo de la nota, hace constante hincapié en que “las cosas no tendrían que estar mal vistas, tendrían que ser vistas siempre desde un lado positivo”, y con ese mismo optimismo nos habla de la grabación de 414: “Se grabó recontra artesanal, en el departamento de Ale Kurz y con Pablo Spivak metiendo mano en todo lo que sería Pro Tools, microfoneado, etc. Pero todo se grabó con un solo micrófono, un 414...no se podía llamar de otra forma” comenta y larga una risa que lo lleva seguramente al momento en el cual esto que parecía una locura se transformaba en realidad. Es que el efecto contagio en este caso no solo funcionó sino que hizo efecto por demás: “Se acercó Lucas Lauriente y vino a tocar teclado diciendo que nunca grabó teclado en su vida y tiro unas tomas de teclado que quedaron para la historia, y así todos los que vinieron a grabar vinieron a grabar de onda. Pablo Vidal también participó y le puso su ADN, gente de Las Pastillas del Abuelo... todos haciendo música country. No lo podía creer”. La entrevista se cerró prácticamente sola con una declaración clarísima del entrevistado: “Mientras la música me haga feliz, me queda un montón de tiempo en esto”.
Fotos por Vale Gareiz.








































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